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Recuerdos del culturalismo: Un reino rojiblanco

Recuerdos del culturalismo: Un reino rojiblanco.Al fin ha llegado una de las fechas más esperadas de este sueño que estamos viviendo. Pese a que nun ...

10/10/2017 09:33

Recuerdos del culturalismo: Un reino rojiblanco.

Al fin ha llegado una de las fechas más esperadas de este sueño que estamos viviendo. Pese a que nunca gusta jugar entre semana, esta circunstancia no va a empequeñecer una de las mayores grandezas que un culturalista puede vivir: recibir al Real Sporting de Gijón. Hemos hablado en muchas ocasiones de la unión futbolera entre Asturias y León, y de cómo cada leonés tiene en su corazoncín sitio para uno de los grandes de la región vecina, y aunque en el caso de este autor, la elección no es precisamente la rojiblanca, no se puede pasar por alto lo que el Sporting significa para los leoneses.

Cultural y Sporting se han entendido a lo largo de las décadas a través de tres grandes cuestiones: los veinte encuentros oficiales disputados hasta la fecha; los jugadores leoneses que han pasado por El Molinón y la especial simpatía vivida entre ambas aficiones: peñas, desplazamientos en encuentros directos, hermandad de aficiones? Hasta una figura para el sportinguismo como Quini se atrevió a enfundarse la zamarra culturalista en una ocasión.

Si queremos buscar la reciprocidad entre ambas ciudades, tendríamos que irnos muy lejos, incluso antes de la fundación de la Cultural, pues los primeros partidos de fútbol registrados en nuestra ciudad fueron ante equipos como el Alfonso XIII o el propio Sporting, todos ellos de la ciudad portuaria. La primera vez que nuestra Cultural y el Real Sporting se encontraron en competición oficial fue en la 1925-1926, en la Copa del Rey, la primera jugada por nuestra Cultural, por cierto. Ya entonces la prensa reflejó la especial unión entre las dos ciudades, pues la visita de los rojiblancos despertó gran expectación en la capital del Viejo Reino. Pasada la Guerra Civil y restaurado el fútbol en León, la conexión continuó: los desplazamientos a Gijón, como sucedía habitualmente con los partidos en Asturias, fueron masivos durante los años centrales del siglo pasado.

Otro capítulo se abre en la Copa del Rey de la temporada 1981-1982, donde la Cultural jugó en un Molinón en obras con vistas al Mundial de España ?de hecho las máquinas no pararon durante el partido?.  En esa misma competición, las dos escuadras volvieron a verse en la 1993-1994 en otra fiesta para el fútbol de ambas urbes, siendo este el último partido oficial disputado hasta la fecha. Tras nuestro descenso a los abismos de la Segunda B, cuando la Cultural tuvo al club rojiblanco enfrente, fue para jugar con el filial, cambiando además El Molinón por el Pepe Ortiz de la Escuela de Fútbol de Mareo. Eso sí, en encuentros amistosos el Sporting es un rival habitual.

A pesar de ese largo paréntesis, la relación no paró. Cuando en junio de 2003 El Molinón fue cerrado por sanción federativa, los sportinguistas vieron en nuestro estadio ?entonces Nuevo Antonio Amilivia? el lugar en el que jugar y estar a más de 100 km de Gijón, pero en casa. Por último decir que esta ciudad no se olvidará nunca de cómo se ha convertido para el sportinguismo en parada obligada antes de llegar a Castilla cada vez que su equipo tiene un compromiso importante en aquellas tierras. En definitiva, con todos estos antecedentes, es más fácil comprender por qué buena parte del culturalismo verá en nuestro visitante, un hermano, la visita de alguien que en realidad, está también en su propia casa, algo que ellos de sobra también saben.

Rodrigo Ferrer Diez

Historiador de la Cultural y Deportiva Leonesa